El pasado sábado 20 de junio se presentó en el Centro Social Miguel Hernández, situado en la pedanía murciana de Puente Tocinos, el texto «Romper el corazón del género», texto que recoge las conclusiones sobre la cuestión de género a las que ha llegado la organización comunista IGNIS tras realizar un análisis de la misma recuperando la perspectiva marxista de la totalidad.

Las ponentes comenzaron haciendo ver que la cuestión de género no ha sido correctamente tratada por el conjunto del movimiento comunista, lo que ha llevado a prácticas intuitivas e inerciales que no dan respuesta a la compleja problemática a la que nos enfrentamos.

Aseguraron que esta ha sido una de las principales víctimas del economicismo que atraviesa nuestro movimiento, tendiendo a reducirla, principalmente, a la lucha por los salarios e ignorando el resto de factores que componen la realidad en la que nos encontramos. Señalaron, a raíz de esta afirmación, que también encontramos sectores que se escudan en este economicismo para desdeñar cualquier atención a la cuestión de género y justificar que es una cuestión menor alejada de la lucha de clases.

Estos sectores suelen hablar de “bases materiales de la opresión” para justificar su postura, pero caen en desarrollos filosóficos propios del materialismo vulgar al reducir “lo material” a aquello que tiene una realidad física. Y este materialismo vulgar está muy alejado de la tradición política marxista. Incluso el movimiento feminista peca de economicismo cada vez que, desde posturas feministas interseccionales, se defiende que la clase es lo económico.

Las comunistas defendemos que el capitalismo no es un modelo económico sino un sistema productivo, por lo que es lo que estructura toda nuestra sociedad, conteniendo y sosteniendo la opresión de las mujeres y la opresión de género en su totalidad.

De esta perspectiva marxista de la totalidad es de la que parte el análisis de IGNIS. Recalcan la importancia de asimilar el materialismo dialéctico para no caer en perspectivas funcionalistas (desde este funcionalismo se defiende que todo lo que existe en un sistema productivo lo hace porque es útil y funcional para su desarrollo, y, como el sistema capitalista se mueve y desarrolla por la valorización del capital, todo lo que existe en él es porque permite la valorización de este capital) que simplifican las dinámicas que rigen la sociedad.

Durante la presentación, las ponentes hicieron un recorrido por los artículos que componen el documento.

El primer artículo, «El movimiento del género en la totalidad social», nace de la pregunta “¿Por qué persiste la opresión de género en el modo de producción capitalista?”. Llegan a la conclusión de que para responder a esta pregunta hay que estudiar como se renueva una mercancía particular, la fuerza de trabajo, día a día y generación a generación. Y que esto se tiene que hacer desde la perspectiva de la totalidad, superando los análisis que se limitan a estudiar lo que ocurre en la familia. Partiendo de los aportes que hace la teoría de la reproducción social total se llega a la conclusión de que la opresión de género persiste gracias a la división sexuada de trabajo, la cual a su vez busca organizar la esfera de actividad indirectamente mediada por el mercado, que es necesaria para la reproducción social de la fuerza de trabajo, pero que encuentra limitaciones para incorporarse al mercado. Y es la burguesía la que sostiene unas líneas de actuación para regular esta división sexuada del trabajo, formando así una política sexual capitalista.

De este análisis se extrae la conclusión de que la división sexuada del trabajo es una cuestión política de primer orden y un aspecto fundamental de la lucha de clases. Y muestra la unidad que existe entre la opresión de las mujeres y lo que se suele entender como opresión del colectivo LGBTQ, lo que justifica el uso del término “opresión de género” de forma amplia.

En el segundo artículo, «Sexo y género: una relación ideal», definen, precisamente, lo que es el género, lo que es el sexo y la relación que existe entre ambos.

Exponen que el género se suele relegar a “lo cultural”, siendo lo cultural algo al margen de la producción de los medios de vida. Pero usando el concepto de “ideal” que desarrolla el filósofo soviético Évald Iliénkov se ve como esta cultura en realidad es el conjunto de ideales que operan en una sociedad y estos ideales no son cosas imaginarias o la suma de pensamientos individuales sino una realidad que existe de forma tan objetiva como el mundo sensible y que es resultado de la transformación de la realidad por la práctica social humana.

Por su parte, el sexo se suele relegar a una realidad biológica, definido por el dimorfismo sexual que existe en la especie humana, pero este dimorfismo, en lugar de leerlo como lo que es, una tendencia, se lee como una división en polos opuestos. Muestran así que esta interpretación del sexo de forma polarizada es ideológica y sirve para justificar la existencia del orden de género capitalista.

En el tercer capítulo, «El orden de género capitalista», exponen sus propios conceptos para entender el género de una forma coherente con el materialismo dialéctico y la perspectiva de la totalidad.

El orden de género es el resultado de como se articulan la división sexuada del trabajo, la política sexual y el conjunto de ideales sociales que conforman “el género”. Y este no es una reinvención del concepto de patriarcado ya que el orden de género no es un subsistema autónomo, sino que es un aspecto de la totalidad social, un aspecto del modo de producción.

El texto termina con el cuarto artículo, «Sujeto a desorden: el género en la vida humana», en el que exponen una visión marxista de la subjetividad para entender como lo estructural determina lo subjetivo. Dentro de este artículo destacan como el orden de género cambia a lo largo de la historia y como, por lo tanto, en cada periodo histórico se perciben como desviadas diferentes personas y prácticas, concluyendo que esto implica que la desviación no es algo al margen del orden de género si no que forma parte de él.

Después de este recorrido por el contenido del texto los asistentes se quedaron en el Centro Social compartiendo sus primeras impresiones sobre las ideas que plantea, algunas realmente rompedoras con el discurso hegemónico del MCEe.

Para adquirir el documento o acceder en formato digital, accede a https://igniscomunista.com/#genero